La consejera de Igualdad y Empleo, Pilar Lucio, insistió ayer en que los dos niños rumanos, de 8 y 10 años, que el pasado 26 de octubre «se fugaron» del Centro de Menores San Juan Bautista de Badajoz están con sus padres y aclaró que estos no tenían orden de alejamiento hacia sus hijos, aunque sí hacia sus nietas.
Pilar Lucio no aportó ningún dato sobre el paradero de los menores en su comparecencia a petición propia ante la Comisión de Igualdad y Empleo de la Asamblea de Extremadura, para explicar los pormenores de este caso, que se conoció después de que el pasado 4 de noviembre falleciese la sobrina de estos niños, de tres años, a causa de presuntos malos tratos por parte de sus padres.
Talarrubias
Tras exponer las consideraciones legales de la guarda y custodia que ejerce la Junta y la tipología de los centros con que cuenta para tal fin, la consejera recordó que estos niños fueron acogidos en el Centro San Juan Bautista por decisión de la Guardia Civil de Talarrubias, que denunció la situación de riesgo social que vivían. De esta forma, los menores pasaron a vivir en el centro, según Lucio, hasta que se aclarase el presunto caso de maltrato de la madre de estos menores a una de sus nietas, de dos años, hermana de la niña que posteriormente falleció.
La consejera insistió en todo momento en su comparecencia en que la Junta huye de la institucionalización de los menores en estos centros, que se pretende que sean abiertos y lo más parecido a lo que es un hogar.
Por ello, reiteró que el 26 de octubre los dos niños rumanos, que habían manifestado su deseo de volver con sus padres, salieron del centro a comprar a un establecimiento cercano y a los 20 minutos, como no habían regresado, se activó un operativo de búsqueda por parte del personal del San Juan Bautista, por lo que «estaban perfectamente controlados».
Tras realizar distintas gestiones para tratar de localizarlos, se presentó la correspondiente denuncia el 29 de octubre, el mismo día que se contactó con un primo de los niños que, en calidad de portavoz de la familia, les dijo que los menores estaban con sus padres, quienes no iban a entregarlos porque con ellos estaban bien.
La consejera destacó las diferentes características culturales de este tipo de familias rumanas, extensas y con un gran sentido de preservarse como grupo, en el que, además, la niña de 10 años ya ejerce un rol de cuidadora.
En todos lados
Destacó que casos como estos, en que los niños abandonan servicios de acogida para volver con sus padres, «se producen en todos los centros de menores de España y del mundo» y acusó al PP de «tratar de hacer política hablando de sentimientos y de familia».
Lucio abogó por el desarrollo de medidas que faciliten el conocimiento y la convivencia con las nuevas realidades sociales fruto de la inmigración y adelantó, por otra parte, que su departamento fomentará el acogimiento familiar de los niños que residen en centros de menores.
El PP, al Pleno
Por su parte, la diputada del PP Cristina Herrera mostró la insatisfacción de su grupo por la comparecencia de la consejera y anunció que pedirán su comparecencia en pleno y adoptarán las iniciativas que consideren necesarias para defender a los menores en situación de acogimiento.
Herrera recordó que los niños habían sido acogidos porque se encontraban en una situación de riesgo social, por lo que consideró que no se puede estar tranquilos si han vuelto con sus padres, además de resaltar que no es normal que salieran del centro a comprar chucherías, cuando no hablan bien el español y no hay ni un solo quiosco en esta zona, articulada por una serie de avenidas sin semáforos y con un gran volumen de tráfico.
La parlamentaria del Partido Popular criticó la «dejación de funciones» de la Junta en este caso, que supone, dijo, la «punta del iceberg» de la situación en la que se encuentran los centros de menores San Juan Bautista, de Badajoz y Julián Murillo, de Cáceres, con grandes carencias de personal.